En la madrugada del jueves, unos 400 inmigrantes apiñados en un bote de 17 metros que se inclinaba peligrosamente, fueron llevados por la guardia costera hacia el puerto de Lampedusa, una pequeña isla al sur de la Italia continental.
Cuatro botes más pequeños fueron interceptados durante la mañana frente a la isla y sus 400 ocupantes fueron llevados hasta el puerto por los guardias costeros.
La mayoría de los recién llegados, que incluyen a mujeres y niños, parecen ser de origen africano. Muchos no llevaban zapatos ya que se les había pedido quitárselos al abordar los botes antes de su partida, probablemente desde la costa de Libia.
El centro de detención local en Lampedusa ya alberga a unos 700 inmigrantes ilegales que llegaron hace pocos días y está cerca de alcanzar su capacidad máxima de 1.500 personas.
El Gobierno italiano, de centroderecha, está actuando con mano dura contra la inmigración ilegal, con nuevas leyes que apuntan a facilitar la expulsión de inmigrantes e imponer sentencias más fuertes a aquellos que cometan delitos.
El viernes pasado, el Gobierno declaró el estado de emergencia debido al influjo de inmigrantes que llegaron a las extensas costas de Italia.*.


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