Karadzic, que fue arrestado la semana pasada en Serbia tras 11 años prófugo, llevaba traje y corbata negros, estaba más delgado y su conocido pelo ondulado estaba más blanco y más corto de lo que lo tenía en su última aparición pública, hace más de una década.
Comenzó sereno, hablando en serbio, dando respuestas cortas y en ocasiones incluso con algún chiste irónico, pero poco a poco se fue animando y acabó desafiante.
El hombre que lideró una guerra de secesión para crear una república serbia durante la Guerra de Bosnia se enfrenta a dos cargos por genocidio por el asedio de 43 meses a Sarajevo y por la masacre de unos 8.000 musulmanes en Srebrenica en 1995, la peor atrocidad en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
También está acusado de la persecución y deportación de miles de croatas y musulmanes, en una operación de 'limpieza étnica' y de establecer campos en los que 'los detenidos sobrevivieron en un ambiente de terror constante', según la acusación.
Karadzic, de 63 años, dijo que se declarará inocente o culpable una vez que haya estudiado los cargos y el nuevo acta de acusación. El caso se reanudará el 29 de agosto.
Como el ex presidente serbio Slobodan Milosevic, - que murió encarcelado en 2006, meses antes de recibir un veredicto a su juicio, que duró cuatro años -, pretende defenderse a sí mismo, lo que podría retrasar el juicio. Sin embargo, el fiscal jefe, Serge Brammertz, ha dicho que llevará el caso eficientemente.
ACUERDO CON EEUU
Karadzic aseguró que se habría entregado hace una década, si no hubiera temido por su vida. Afirmó que recibió una oferta del antiguo mediador estadounidense en Bosnia Richard Holbrooke en nombre de EEUU 'según la cual me tenía que retirar de la vida pública, tenía que hacer ciertos gestos, y a cambio Estados Unidos cumpliría su compromiso' de persuadir a los fiscales de que retirasen los cargos contra él.
'Si Holbrooke quiere mi muerte y lamenta que no haya sentencia de muerte en este tribunal, quiero saber si su brazo es lo suficientemente largo como para alcanzarme aquí'.
Holbrooke, arquitecto del tratado de paz que puso fin a la guerra en Bosnia, no hizo comentarios, mientras que el portavoz del Departamento de Estado Sean McCormack dijo que 'el embajador Holbrooke ha negado estas acusaciones en el pasado'.
Karadzic además denunció su arresto como ilegal.
'En Belgrado fui arrestado de un modo irregular, fui secuestrado durante tres días (...) No tuve derecho a una llamada telefónica ni a un SMS', afirmó.
Al inicio del juicio, el juez Alphons Orie le dijo que estaba solo, a lo que un sonriente acusado replicó: 'Tengo un asesor invisible, pero he decidido representarme'.
Tras pasar su primera noche en una celda del centro de detención del tribunal en La Haya, compareció ante el tribunal sin la poblada barba y el pelo largo que le ayudaron a camuflarse como un doctor de medicina alternativa en los años siguientes a la guerra.
La entrega de Karadzic a La Haya era clave para que Serbia estrechara lazos con la Unión Europea, y su arresto se consideraba un gesto hacia Occidente del nuevo Gobierno que asumió el poder este mes.
/Por Alexandra Hudson y Reed Stevenson/


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