Al volver a abrirse un centímetro la puerta, el acusado de terrorismo respondió a un saludo discreto moviendo la mano.
En el resto del centro de detención Campo Cuatro, de seguridad media, los presos ponían su ropa limpia a secar o caminaban por un pasillo entre celda a celda. Muchos se mantenían apartados del calor en la isla del Caribe.
Como demostró una visita al campo la semana pasada, las condiciones de los cerca de 265 detenidos en la prisión militar estadounidense de Guantánamo han mejorado desde que la mayoría llegó desde Afganistán y otros lugares a las infames celdas del Campo Rayos X en enero de 2002. Unos 500 presos han sido liberados.
Aunque el Campo Rayos X lleva seis años cerrado y sus celdas están cubiertas de vegetación, las imágenes de los presos enjaulados con sus uniformes naranjas siguen siendo la imagen pública del sistema de detención en la base naval estadounidense de la bahía de Guantánamo, Cuba, que se convirtió en blanco de críticas hacia Estados Unidos por su trato de los detenidos.
El destino de los prisioneros es incierto, aunque el primer tribunal de crímenes de guerra estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial finalmente comenzó a celebrar sesiones este mes y están programados más juicios ante una corte militar especial.
El Pentágono planea acusar a unos 80 por terrorismo y otros delitos. Pero el Gobierno estadounidense afirma que tiene derecho a mantener a los presos como 'combatientes enemigos' sin importar los veredictos del juicio, hasta que considere que ha finalizado la guerra contra el terrorismo.
Salim Hamdan, conductor de Osama bin Laden, está en la segunda semana de su juicio por cargos de conspiración y apoyo material para el terrorismo.
'Es un juicio-espectáculo', dijo a los periodistas el viernes pasado Michael Berrigan, vicejefe del consejo de defensa. Y se quejó de que el Gobierno estuviera obstaculizando intencionalmente a los abogados de Hamdan.
El fiscal coronel Bruce Pagel negó la acusación, afirmando que el caso estaba abierto a observadores y que los acusados podían desafiar la evidencia.
Mientras, los presos pasan el tiempo en el extenso recinto del Campo Delta, que abrió al cerrar Rayos X en abril de 2002. En Campo Cuatro ya no llevan monos naranjas, pueden vestir blusas blancas tradicionales, ver televisión y permanecer hasta 12 horas fuera de la celda.
Los campos Cinco y Seis, de máxima seguridad, se parecen a las prisiones estadounidenses. Los prisioneros que se consideran que no cooperan siguen de naranja, y todos reciben las botellas de agua sin etiqueta por motivos de seguridad, sin que se sepa por qué peligro concreto.
/Por Randall Mikkelsen/.*.


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