Investigadores australianos apuntaron este domingo a la explosión de una bomba de oxígeno como posible causa que obligó a un Boeing 747-400 de la aerolínea australiana Qantas, con 350 pasajeros, a realizar un aterrizaje de emergencia, en Manila.
El pasado viernes, el avión tuvo que descender bruscamente desde una altura de 30.000 pies (9.150 metros) hasta los 10.000 (3.050 metros) después de que un boquete en el fuselaje produjera una descompresión que hizo saltar las mascarillas de oxígeno y que volaran los objetos dentro de la cabina.
La investigación no ha descartado otras posibles causas que provocaran el agujero en el fuselaje, mientras que expertos estadounidenses niegan que se trate de un ataque terrorista. Los pasajeros se mostraron agradecidos por la actuación de los 17 tripulantes, pero se quejaron de que tuvieron que compartir oxígeno entre varios porque algunas mascarillas no funcionaban correctamente.
"Las nuestras no cayeron y a mi marido le faltó poco porque no pudo respirar oxígeno durante tres minutos", declaró la pasajera Bverley Doors a la cadena australiana ABC.




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