Unas cien personas se reunían, cada noche, para bailar en el mar
El viernes pasado el proyecto se hizo realidad. Muchos intentaron subirse a este "barco del buen rollo", pero sólo unas ochenta personas podían hacerlo cada jornada. La organización recogía a los afortunados en una gasolinera cercana al FIB, trasladándoles al puerto de Oropesa y, desde allí y a bordo de una 'golondrina' -pequeño barco turístico-, hasta el lugar del encuentro.
Según algunos, subir a The Ship of Mates no era una tarea fácil: no hablamos de un yate sino de un enorme barco empleado en la II Guerra Mundial. Antes de empezar la fiesta, la organización daba a cada invitado una biodramina para evitar mareos; pese a ello algunos, como David Kano de Krakovia, no podían ni mantenerse en pie. Además de resistencia al mareo había que tener ganas de fiesta, porque hasta las nueve y media de la mañana era imposible volver a tierra: o bailabas o te tirabas al mar. Pero había motivos para quedarse: el sábado, por ejemplo, el mismísimo Tricky -uno de los padres del trip hop- actuaba como exclusivo DJ. Tricky, emblema del trip-hop, animó la noche del sábado
"Tricky se lo pasó muy bien", explica desde alta mar Cartón, que ahora se dirige en el barco hacia Formentera. "Hizo muchas entrevistas, se vino en autobús con el público y era uno más en la fiesta". Los presentes lo corroboran, recordando cómo el artista inglés resistía el oleaje en el punto más alto del barco haciendo bailar a la gente. Por supuesto, también hubo imprevistos. Cartón explica que el grupo La Casa Azul no pudo llegar al barco "porque venían en zodiac y un golpe de agua se lo impidió". También la despedida final tuvo que posponerse por culpa de un temporal, lo que no impidió que, según su organizador, fuese "una de las mejores fiestas del barco".
¿Se repetirá el año que viene? "Todo el mundo quiere que así sea", dice Cartón, "y el propio FIB lo quiere oficializar". Los interesados no tienen, en todo caso, por qué esperar tanto: todavía pueden intentar sumarse al evento, que ahora se traslada hasta el domingo a Formentera e Ibiza. Habrá, además de mucha fiesta, grupos de trabajo, conferencias y conciertos en alta mar.
Los que no puedan desplazarse o sean sensibles al mareo podrán consolarse con el documental que la organización rueda en el Maagen -Gaviota, en danés-, el rompehielos escenario de la fiesta. Los organizadores lo encontraron en el Puerto de Barcelona recién rehabilitado, y no pudieron evitar enamorarse de él. Tricky quedó encantado y el capitán de la nave también: pese a tanta fiesta el barco no acabó como el Titanic.

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