El Festival Internacional de Benicàssim terminó oficialmente el pasado domingo, pero los incansables fibers alargan la fiesta los días siguientes en la playa.
En la Playa del Torreón 300 personas hacen botellón junto a dos hogueras. "Vendo hachís", o su variante en inglés, grita el camello, un chaval de apenas 20 años. Y es que los fibers británicos superan en número al resto. "Ya me he sacado 300 euros en lo que llevamos de noche", cuenta el ‘comerciante'. El lugar de la venta, el muelle que se adentra en el agua, "un lugar seguro", explica.
"Si no eres guiri, 20 euros"
No sólo se venden porros a pie de playa. "Si no eres guiri te las dejo por 20 euros", dice un camello. La noche avanza y el alcohol y las drogas hacen mella. Algunos se echan al agua, desnudos, otros vomitan en la arena. Aparece la primera ambulancia de la noche, curiosidades de la vida, para sanar un corte. La playa está repleta de residuos tras cuatro horas de botellón.
Llega la Guardia Civil. Siete vehículos y una veintena de agentes para... apagar las hogueras, que se alimentaban de papeleras y las maderas que sirven de acceso a la playa. Al grito de "¡No fire!", la Benemérita obliga a apagar el fuego. Son las cinco de la mañana. Tarde, los camellos ya se habían ido.
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