El cartero siempre llama dos veces. Eso es verdad. También cuando el inquilino duerme o no está en casa. A veces llama, y llama, y nadie contesta. Esto pasa cada vez más en Bilbao.
En los nuevos hogares viven personas solas o parejas de trabajadores sin hijos. Así, cada vez es más frecuente que no haya nadie en casa por la mañana. En estos casos, cuando el cartero llega no hay quién le abra el portal, y debe marcharse sin depositar su correspondencia.
"Antes no había problemas, y ahora, en algunos portales de Miribilla o Plaza del Gas, es muy difícil encontrar a alguien en casa", explica un responsable de Correos en Vizcaya.
El problema ocurre en muchos portales de Miribilla o Plaza del Gas"
Entonces, la empresa da dos opciones. Una es desempolvar una vieja práctica. Consiste en confiar al cartero una llave del portal. Así, éste entra, deja sus cartas, y marcha sin necesitar a nadie en su vivienda. En Correos explican que esta solución sólo se toma cuando toda la comunidad de vecinos está de acuerdo, y claro, esto no es siempre posible. Cada cual tiene sus miedos y toma sus precauciones.
La otra opción es más latosa. Si no es posible llevar el correo a casa, los vecinos pueden ir a recogerlo a la oficina de Correos que corresponda a su apartado postal. La compañía conserva ahí la correspondencia durante 15 días. Hay que presentarse en horario de oficina y llevarse las cartas.
Transcurridos esos 15 días de plazo, la correspondencia pasa a las oficinas centrales de la calle Bailén 22 bis. "Pero por problemas de espacio, cada cierto tiempo debemos deshacernos de las cartas que nadie recoge", advierte el responsable de Correos en Vizcaya.
Las cartas pueden estar en este depósito durante varios meses, pero no es posible garantizar que vayan a aguardar ahí eternamente. Si no se anda atento, uno puede quedarse sin ellas.
La solución: el portero o el modelo holandés
Las comunidades de vecinos o urbanizaciones con portero no tienen este problema. Este profesional se encarga de recoger el correo cada día. Ahora bien, es una persona asalariada, conlleva gastos para el vecino, y además, es una figura en extinción. En Holanda no tienen este problema. Los buzones están en la calle. Claro que allí suelen gozar de mayor civismo...
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