Freire llegó bien colocado, en cuarta posición, al último kilómetro. El Team Columbia, que pese a no tener a Cavendish pensaba en las opciones del alemán Ciolek, y el Milram, para el también alemán Zabel, marcaban el ritmo. La carrera iba lanzada por la derecha, pero por el lado izquierdo de la calzada surgió de la nada el francés Feillu (Agritubel) y, momentáneamente, descolocó toda la llegada. Freire quedó bastante tapado. Pero se mantuvo a la rueda de Zabel y encontró el hueco: se abrió hacia la izquierda y metió su quinta velocidad. Una de las suyas, como cuando ganó el Mundial de Lisboa apareciendo casi de la nada.
El corredor de Rabobank lograba así el que es su cuarto triunfo parcial en el Tour de Francia. "Estoy muy contento porque en este Tour no me estoy terminando de encontrar del todo bien", señalaba. Un premio a la constancia. Un "el que la sigue, la consigue ciclista". Un ciclista único, tres veces campeón del mundo; un hombre acostumbrado a buscarse la vida para disputar las llegadas. De momento ya tiene su etapita y, además, se consolida al frente de la clasificación por puntos; una general secundaria, la que distingue al portador del jersey verde, que nunca antes ganó un español.
Gutiérrez, en fuga
No fue el único cántabro que destacó hoy. José Iván Gutiérrez (Caisse d'Epàrgne) fue uno de los 21 integrantes de una numerosa fuga que comenzó a consolidarse en el kilómetro 10 y que, ante el empeño del pelotón por no conceder tiempo, cayó en una fase de ataques y contraataques. Gutiérrez, el holandés Tankink (Rabobank) y los franceses Casar (Française des Jeux) y Bonnet (Credit Agricole) formaron un cuarteto que se consolidó en cabeza. Lograron hasta seis minutos de margen sobre un pelotón en donde Liquigas, Milram y Columbia pensaban en una hipotética llegada masiva.
La ventaja cayó por debajo del minuto a menos de 30 de meta y Gutiérrez probó suerte en solitario. Se marchó con fuerza y logró llegar al ascenso al L'Orme con 20 segundos. Una ventaja mínima ante las ganas de un pelotón donde tenían lugar muchos movimientos en cabeza. Apareció el checo Kreuziger, se dejó ver Valverde, atacó Amets Txurruka e intentó darle continuidad a su conato el asturiano Barredo.
Gutiérrez fue cazado. Óscar Pereiro tensó el grupo y, otro día más, el francés Sylvain Chavanel mantuvo sus cuatro kilómetros de fama del día. Fue cazado a 1,8 kilómetros del final por un grupo en el que se notaba la ausencia de Cavendish. Al británico se le hizo el puerto demasiado duro.
Vuelve la montaña: final en alto en Italia
En la general, sin cambios, el australiano Cadel Evans se mantiene como jersey amarillo. El Tour llega mañana a los Alpes, con 183 kilómetros entre Embrum y la estación invernal de Prato Nevoso (Italia). De salida, casi, paso por el terrible Agnello, un coloso al que le sigue mucho terreno favorable antes del ascenso final a Prato Nevoso: 11,4 km con una pendiente media del 6,9 %.


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