Benedicto XVI ha protagonizado hoy en
Sydney (Australia) una
particular audiencia papal. La protagonista fue
la pitón Sebastian, que visitó al Papa junto a
un grupo de animales autóctonos australianos y sus dueños.
El Papa acarició al reptil, de dos metros de longitud
"Esta es Sebastian, una pitón centroaustraliana", dijo un joven que tenía la serpiente enrollada en el cuello. "Comen cosas como
possums (un marsupial australiano).
Pueden apretar y enrollarse, como está haciendo con mi cuello". "Atención", dijo el Papa de 81 años, lo que provocó las risas del grupo, antes de acercarse para tocar el reptil.
Cuando el hombre explicó que Sebastian, que ya mide dos metros, podría llegar a los diez, el cardenal de Syney
George Pell le dijo: "Me encanta que la cuides". Benedicto también tuvo la oportunidad de conocer otros animales, como un koala, crías de canguro y cocodrilo, un
echidna y un
clamidosaurio.
El Pontífice acarició a muchos de los animales y escuchó las descripciones de sus dueños. Además, los visitantes
entregaron al Papa un koala de juguete.
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