Es la primera vez que se ven imágenes grabadas con interrogatorios efectuados en Guantánamo, donde centenares de personas han sido retenidas en los últimos años por las autoridades estadounidenses sin proceso judicial.
En el segundo día de interrogatorios, Khadr se da cuenta de que los canadienses llegados a Guantánamo no han venido para interesarse por su situación sino para extraer información y empieza a llorar. El joven se quita la camisa naranja del uniforme de la prisión y enseña a sus interlocutores las cicatrices en su pecho, fruto de las heridas sufridas durante su captura.
Las autoridades estadounidenses le acusan de ser el autor de la muerte del médico y su caso ha sido denunciado por grupos humanos porque de acuerdo a las leyes internacionales Khadr debería ser considerado un niño soldado. Recientemente, el Gobierno canadiense del primer ministro conservador, Stephen Harper, se negó a solicitar a Washington el envío de Khadr a Canadá, tal y como han hecho los países occidentales que en algún momento tuvieron ciudadanos en Guantánamo.




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