Michael Leary, un obrero de la construcción padre de cuatro hijos, comenzó a beber de manera compulsiva cuando rompió con su pareja hace cinco años, informó hoy el diario local 'The Northern Territory News'.
Un tribunal de esta región remota de Australia decidió no encarcelarle al tener en cuenta como atenuante que abandonó la botella hace cuatro meses. Sin embargo, el juez le prohibió comprar e incluso sujetar en su mano un botellín de cerveza durante un año.
En Australia, donde es habitual ser tan leal a una marca de cerveza como a un equipo de fútbol en Europa, el magistrado incluso bromeó con la favorita de Leary, la Melbourne Bitter.


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