El Festival de la Primavera es la fiesta más importante de China, que celebra la llegada del año nuevo. (EFE)
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Las tradiciones se plantan en los hogares para celebrar el año nuevo lunar (4072), aunque el Gobierno trate de evitarlo
El Gobierno de Pekín intenta acabar con las supersticiones que provoca
la llegada del año nuevo, que comienza hoy. Pero el pueblo se resiste:
la tradición manda. Pese a que la Administración Estatal de Radio, Cine
y Televisión ha ordenado censurar los anuncios ligados las prácticas
supersticiosas, los chinos se cubren de amuletos para recibir el año
nuevo lunar (4072), cuyo signo del zodiaco es el gallo.
Además de notarse en los desfiles callejeros, el cambio de año
impone conductas. Unos días antes de la fecha festiva, las calles de
Pekín se llenaron de bodas, acaso por que el del gallo se prevé un año
nefasto para los matrimonios... un año lleno de viudas.
Un muy mal año
Bajo el influjo del fogoso gallo se auguran más crímenes por arma blanca, incendios forestales y escándalos sexuales.
Para apaciguar estos fantasmas, durante toda la semana nadie puede
barrer ni cortarse el pelo. Tampoco se puede citar a la muerte ni
pelearse. Se deseará paz con la expresión suisui ping’an y se regalará
dinero en sobres rojos a los niños.
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