Cinco récords. Cinco países. El profesor Splash ha anunciado su retirada tras batir su propio récord mundial de salto en piscina infantil de 30 centímetros de altura. Un planchazo de locura. De esta manera, ha establecido la marca en 10,83 metros de longitud, lo que pone en verdaderos aprietos a quien quiera seguir sus pasos.
Tras aparecer en cinco ocasiones en el Libro Guinness de los Records, este estadounidense procedente de Denver (Estados Unidos), se ha despedido de la única forma que sabe hacer: sorprendiendo a todos con otro de sus espectaculares saltos.
Para conseguir su logro, ha tenido que ir perfeccionando la caída desde 1983. En el año 2006, Madrid fue escenario de su tercer récord mundial. El resto de logros lo consiguió en Estados Unidos, Italia, Japón y, en diciembre del año pasado, en Alemania.




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