El líder francés también aprovechó un discurso clave sobre las prioridades de la presidencia francesa de la UE para poner en duda la última subida de los tipos de Interés del Banco Central Europeo (BCE) y pidió un mayor debate sobre las adecuadas políticas monetaria y de cambio.
En una virtuosa exhibición de cuatro horas de oratoria y humor, Sarkozy defendió su decisión de acudir a la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Pekín pese a las preocupaciones sobre los derechos humanos y la situación en el Tíbet, diciendo que tenía el respaldo unánime de los Gobiernos de la UE y estaría mal humillar a China.
Los votantes irlandeses sumieron a la UE en una nueva crisis de confianza cuando rechazaron el Tratado de Lisboa, cuyo fin es adaptar las instituciones de los Veintisiete a futuras ampliaciones, en un referéndum celebrado el mes pasado.
'La presidencia francesa propondrá un método y, espero, una solución o en octubre o diciembre', declaró Sarkozy al Parlamento Europeo, descartando una renegociación del tratado.
Sin las instituciones reformadas, indicó, la UE no podría ampliarse, aunque continuará negociando con Croacia, el próximo candidato en espera.
'Tenemos que encontrar una solución. Seguro que lo haremos, como los daneses encontraron una solución en el pasado', indicó Sarkozy, en referencia a cuando Dinamarca negoció exclusiones al tratado de Maastricht en 1992 tras rechazarlo en referéndum.
El presidente francés dijo que visitará Irlanda el 21 de julio para sondear a los líderes políticos sobre el modo de desatascar la situación. No mencionó la posibilidad de un segundo referéndum, pero una fuente francesa destacada dijo la semana pasada que ésta era una tradición irlandesa.
DERECHO A DEBATIR
Los votantes irlandeses aprobaron el Tratado de Niza, que actualmente gobierna la UE, en segunda votación, tras rechazarlo inicialmente en un plebiscito en 2002. Pero la participación fue más alta esta vez, y la economía irlandesa afronta una severa desaceleración, por lo que repetir la consulta es una opción arriesgada para el primer ministro Brian Cowen.
Sarkozy también apeló públicamente al presidente polaco Lech Kaczynski a respetar su propio compromiso cuando negoció el Tratado de Lisboa el año pasado, y firmar la ratificación del texto.
Kaczynski declaró la semana pasada que no tenía sentido firmar el tratado dado el rechazo irlandés.
En su discurso, Sarkozy mantuvo el derecho a cuestionar las decisiones de política monetaria del BCE, pese a las objeciones de Alemania, para quien la independencia del banco central es sacrosanta.
'Nadie tiene derecho a evitar un debate, un debate útil, sobre la cuestión de cual es la estrategia económica correcta, la estrategia monetaria correcta, la correcta tasa de cambio o tipo de interés', declaró.
'No estamos cuestionando la independencia del BCE si preguntamos si es razonable que los tipos de interés suban al 4,25 por ciento cuando los estadounidenses están al 2 por ciento', manifestó.
/Por Pete Harrison/




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