La artista usa la cámara como si fueran sus ojos, prescindiendo de la técnica –lentes, filtros...–. Su arma es su propia mirada, de ahí que lo que fotografía –ya sea personas, calles, objetos o, como en este caso, obras de arte– transmita una sensación de desnudez que aproxima su obra a la sobriedad y la sugerencia.
Estas grandes esculturas de Fernando Botero, expuestas en varios lugares durante un tiempo, parecen otras en las imágenes de Montserrat. Centro de Arte Moderno: C/Gobernador, 25. Gratis.


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