En el 2003 tenían menos de 35 años y no podían acceder al mercado inmobiliario porque no tenían recursos.
A día de hoy, y después de vivir durante cinco años en los primeros pisos de protección para jóvenes, su situación económica no ha mejorado y la vivienda se ha encarecido.
Por este motivo, el Ajuntament de Barcelona ha decidido prorrogar el contrato a los que todavía cumplan los requisitos estipulados.
Esto es, tener menos de 35 años y que los ingresos ponderados anuales no superen las 3,5 veces el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM).
Sólo se ha entregado el 26% de las llaves
Fueron los primeros jóvenes a los que adjudicaron pisos del plan 10 HJ:_1.055 viviendas de alquiler, 42 adaptadas para personas con dependencia, y construídas en siete distritos de la ciudad. Antes del sorteo del 2003 hubo ya polémica por el hecho de que el contrato se limitara a cinco años.
El Consell de la Joventut ha pedido también al Ajuntament que se reduzca a la mitad el IPREM, argumentando que los más necesitados no pueden acceder a las viviendas públicas.


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