Las mujeres consideradas más elegantes de Europa han decidido emprender una cruzada contra uno de los principales mandamientos que rigen el código de la invitada ideal a una boda: vestirse de blanco. Madrinas, cuñadas y hasta mejores amigas lo han incluido ya en su vestuario de fiesta.
La última fue Isabel Preysler, quien el pasado fin de semana lucía un espléndido vestido y chal a juego con el de la novia, Claudia Guasch.
No es la única. Desde la supermodelo Eugenia Silva –impresionante en la boda de Bosco Ussia y Alejandra de Borbón– a la concejala y esposa del ex presidente del Gobierno José María Aznar, Ana Botella, y su hija, Ana Aznar, lo han utilizado, estas últimas para presenciar el "sí quiero" del empresario italiano Flavio Briatore .
Lo que antes era una falta de etiqueta, ahora se ha convertido en moda. Por eso Carmen Alcayde no se cortó en aparecer ufana y nívea en el enlace de Belén Esteban.
Qué dice la etiqueta
Por su parte, los coordinadores de la Escuela Internacional de Protocolo y del portal protocolo.org coinciden en que no existe una norma oficial escrita que impida a las invitadas a una boda vestir de ese color. Sin embargo, indican que hay convenciones sociales que lo desaconsejan, aunque sí aprueban los colores claros.


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