La costa vizcaína ha cambiado. Hace unos años, lo habitual era que pueblos de las zonas playeras como Plentzia o Sopelana tuvieran mucha gente en verano, pero muy poca el resto del año. Pero, ya no es así. El alquiler de apartamentos durante los meses estivales está desapareciendo. La principal razón: los clásicos pueblos costeros han dejado de ser destinos turísticos para dedicarse a lugares de residencia para todo el año. Por lo que apenas hay ofertas sólo para el verano.
Algunos propietarios se vuelven locos con los precios, pero siempre hay alguien que lo paga"
Sobre todo son jóvenes los que deciden buscar un piso donde vivir en pueblos como Sopelana, Plentzia, Gorliz o Bakio, donde «los precios de las viviendas son más baratos que en la gran ciudad», señala Iñaki Egurrola, presidente del colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Vizcaya.
Precios desorbirtados
Además, la poca oferta de alquiler de apartamentos para julio, agosto y septiembre, viene acompañada de unos precios desorbitados: pasar estos meses en un piso junto a la playa puede costar entre 2.000 y 2.500 euros cada uno de ellos. «Algunos propietarios se vuelven locos con los precios, pero siempre hay gente que los paga», asegura Begoña Goiri, de la agencia inmobiliaria Sopelmar, en Sopelana. Porque, eso sí, los pocos pisos que se ofrecen, se alquilan.
A diferencia de lo que ocurre en periodo de vacaciones, la renta media de un piso en este municipio a lo largo del año ronda los 750 euros, unas tres veces menos.
Además de por los asequibles precios (la media de alquiler en Vizcaya es de unos 1.000 euros), los expertos aseguran que los jóvenes llegan a la costa «en busca de tranquilidad y gente de su edad». Sopelana, por ejemplo, «tiene la tasa población más joven del territorio».
Varios años de caída en picado
El descenso de alquiler de apartamentos en verano no es algo nuevo. En los últimos años, animados por el continuo incremento del precio de la vivienda, los propietarios fueron pidiendo rentas muy altas que la gente ya no estaba dispuesta a pagar. Y, además, no eran partidarios de alquilar su inmueble por quincenas y a distintas familias, lo que provocó un descenso de la demanda. Ya el año pasado, algunas agencias inmobiliarias dejaron de ofrecer estos servicios debido a que «ya no se pedían».
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