Edurne Pasabán va por delante del oscense. De hecho, con el de ayer suma ocho ochomiles y se convierte así en la única mujer viva que ha logrado coronar tantas cimas, igualando el récord de la fallecida Wanda Rutkiewicktz, lituana nacionalizada polaca.
No para desde 2001
Edurne Pasabán coronó su primer ochomil en 2001. Fue el Everest, la montaña más alta de la Tierra, de 8.850 metros. Un año más tarde, subió el Cho Oyu (8.210 m) y el Makalu (8.463 m). En 2003 cayeron el Gasherbrum I (8.068 m), el II (8.035) y el Lothse (8.511 m). En 2004 alcanzó con Juanito Oiarzabal la cima del K2 (8.611) y ayer completó la ascensión al Nanga Parbat. Edurne no ha parado desde 2001. Tras estas dos, el número de ascensiones españolas a esta montaña suma ya 48, frente a 36 japonesas y 30 alemanas.
Su pasión le costó dos dedos
Edurne Pasabán es una apasionada del montañismo de élite, pese a que empezó a practicarlo relativamente tarde, pues coronó su primera cima de más de ocho mil metros a los 28 años. Ha pasado dificultades con la presión de la altitud, la falta de oxígeno y, sobre todo, el frío extremo. De hecho, en el año 2004, en su ascensión al K2 junto con Juanito Oiarzabal, la vasca perdió un dedo de cada pie, que le debieron ser amputados por congelación tras muchos intentos por recuperarlos.


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