Bernard Hinault, pentacampeón del Tour de Francia, demostró, con unos buenos reflejos, que quizá se perdió un buen guardameta para la selección francesa.
El bretón, que trabaja en la organización de la ronda gala como relaciones públicas, reaccionó rápidamente para intentar reducir a un manifestante que saltó al podio mientras estaba agasajándose al ganador de la etapa, Samuel Dumoulin.
Vestido con un chaleco reflectante, el espontáneo surgió lanzando consignas contra la construcción de un nuevo aeropuerto en Nantes, ciudad que acogió el final de la tercera etapa.
No fue la única protesta del día. Otro numeroso grupo de manifestantes contra la política de Sarkozy intentó cortar la carrera. Incluso Christian Preudhomme, director del Tour, intento "negociar" con ellos. La Gendarmería finalmente, impidió que molestasen el paso de los ciclistas.




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