El ex seleccionador de España, Luis Aragonés, es un hombre de rituales.
En todos los partidos del Mundial, en el día anterior al choque, Luis saltaba al terreno de juego el primero y se dirigía a la portería en la que iba a estar la afición española, tocaba el larguero y pisaba la línea de gol.
Y el día de la final no iba a ser menos, la ocasión lo merecía. Quizá por eso sabemos por qué Torres fue el protagonista de la final.
Según cuenta Marca, ese día, antes de saltar al campo, Aragonés apartó al 'niño', le miró a los ojos y le dijo que iba a marcar dos goles, que iba a ser decisivo en la final. Acto seguido y con los dos pulgares le hizo una señal en la frente, un beso y le mandó al césped a cumplir la premonición.
Lo que vino después, durante el partido, es de todos sabido. Torres marcó el gol de la victoria ante Alemania y nos hizo campeones de Europa.


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