Un niño de diez años con un trastorno obsesivo-compulsivo (un desorden de ansiedad que produce conductas repetitivas sin sentido) y el síndrome de Tourette (los enfermos que lo padecen pronuncian frases y sonidos involuntarios) piensa que por su culpa se produjeron los ataques terroristas del 11-S.
El chico no para de repetir al grupo de psicólogos que lo tratan que el 11-S se produjo porque no pisó una determinada marca blanca el citado día de 2001.
Aunque el joven paciente ha sido tratado con una serie de medicamentos específicos para este tipo de trastornos, según explica la psicóloga del UCL, Mary Robinson, sigue culpándose y recuerda casi todos los días como fue forzado a cambiar sus pasos para no pisar la marca blanca.




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