A principios de julio de 1898, la Guerra de Cuba ocupaba la práctica totalidad de la prensa nacional. Batallas, estrategias, envío de tropas... España vivía pendiente de las noticias que llegaban, con cierto retraso, desde Santiago de Cuba, cuando fue sorprendida por la catástrofe.
La escuadra de Cervera fue barrida por la metralla y sepultada para siempre
La tragedia llegó el 3 de julio, hace ahora 110 años. La flota norteamericana que bloqueaba la bahía de Santiago hundió los seis barcos españoles que dirigía el almirante Pascual Cervera. Las víctimas eran más de 300. España había perdido Cuba.
La isla había dejado de ser española, pero en España aún no se sabía. Un día después de haber perdido, el 4 de julio, La Crónica Meridional pronosticaba que "la acometida" a Santiago de Cuba se iba a aplazar "hasta la semana próxima".
Tres días más tarde, se conoce la tragedia
De hecho, no fue hasta el miércoles 6 de julio cuando la prensa comenzó a hacerse eco de la derrota, aunque algunos periódicos aún albergaban esperanzas y destacaban que "Cervera había salido de Santiago".
Sin embargo, Mateo Sagasta, presidente del Gobierno lo había confirmado. "La fragata Oquendo está incendiada y la Teresa a pique (sic), cayendo prisionero de los yankees el almirante Sr. Cervera", publicaba El Noticiero.
El Correo de Gerona también acababa con las especulaciones. Titulaba su información con La derrota y señalaba que no cabía "abrigar esperanza alguna".
El periódico Ferro-Carril también recogía la "catástrofe" en su primera página: "La escuadra de Cervera, aquella simpar escuadra de Cervera, cuyos barcos fueron un día como pedazos del alma patria en que todos cifráramos nuestras ilusiones, fue barrida por la metralla y sepultada para siempre en aquellas ingratas ondas del golfo megicano (sic)", decía en su artículo ¡Pobres mártires!.
Análisis de la derrota
En los días 7 y 8 de julio, la prensa comenzó a digerir la derrota y buscó la manera de justificarla o, al menos, de simplificarla para hacer entender a una población convencida de la victoria que el coste humano de la guerra iba a ser altísimo.
El Lábaro confirmaba 600 muertos, numerosos heridos entre los que se hallaba Cervera y más de 1.000 prisioneros. Mientras tanto, la prensa republicana buscaba "responsables y cómplices" y La Autonomía señalaba que la derrota no sería la última "mientras empuñen las riendas del Estado hombres ineptos, sin noción alguna de lo que es la política ni de lo que es la guerra, sin amor a una patria que venden y traicionan".
Había llegado la derrota, no se encontraba cabeza de turco y sólo quedaban los lamentos: "¡Qué pueblo más grande el nuestro! ¡Qué pueblo más desgraciado en medio de su grandeza! Porque ahora sí pesa ya la derrota, por muy gloriosa que haya sido", decía La Crónica Meriodional el 8 de julio, que resumía de esta manera el sentir nacional tras conocer el adiós definitivo a la última colonia española de América.




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