La prisión de Guantánamo es un museo del horror humano. Los presuntos terroristas, que pasan meses y años recluidos en esta base nortamericana instalada en Cuba a la espera de juicio, son sometidos a torturas heredadas de los episodios más oscuros de la humanidad.
Durante esta pasada semana se supo que algunas de las prácticas que se desarrollan actualmente en el presidio norteamericano tienen su origen en los interrogatorios de la China comunista de Mao, pero también la Inquisición española tiene su espacio en esta galería del horror.
No aguantó la primera sesión
Así, para los "interrogatorios agresivos" que los soldados norteamericanos realizan, se usa la "cura del agua" ("Waterboarding" en inglés). La tortura consiste en cubrir con un paño las vías respiratorias y cubrirlo de agua. Al respirar, la víctima no sólo experimenta una sensación de ahogo insoportable, sino que se van encharcando poco a poco los pulmones, lo que produce poco a poco daños cerebrales y secuelas físicas graves, en muchos casos la muerte.
En un experimento propuesto por la revista Vanity Fair, el escritor Christopher Hitchens aceptó someterse a la prueba. La primera serie sería de 15 segundos con la cara cubierta y 30 de interrogatorio, para ir subiendo el tiempo de tortura poco a poco. No aguantó siquiera la primera tanda.


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