A las 11.30 del domingo, la anciana, soltera y sin hijos empezó a preparar una mezcla de fármacos con el que se iba a quitar la vida. "Poco después ingirió los líquidos, dijo 'auf Wiedersehen' ('hasta la vista' en alemán) y el activista dejó la habitación". El abogado regresó a las tres horas y se la encontró muerta.
El lunes dio una rueda de prensa en la que explicó todo el proceso. Bettina Schardt se había puesto en contacto con él durante el pasado mes de abril para relatarle lo dura que se había vuelto la vida para ella, que no tenía familia y que pocas veces abandonaba su apartamento. "Aunque, a pesar de todo, no puedo decir que esté sufriendo", contaba Schardt en las imágenes. Según explicó el abogado su mayor miedo era terminar sola en un asilo.
En Alemania se ha desatado la polémica por el caso y más por el hecho de que la mujer no padeciera ninguna enfermedad terminal ni sufriera ningún tipo de dolor insoportable. "Lo que el señor Kusch ha hecho resulta particularmente horrible", ha declarado Beate Merk, la ministra de Justicia del estado de Baviera. "Esta mujer no tenía nada más que miedo y él ni siquiera le ha ofrecido otras opciones", ha agregado.


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