El martes, una cumbre de la Unión Africana pidió a las dos partes que acaben con la crisis tras la reelección de Mugabe en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, que tuvo lugar el pasado fin de semana, y que fue boicoteada por la oposición y calificada de fraude por la mayor parte del mundo.
Tsvangirai, que había ganado la primera vuelta el 29 de marzo, se retiró por ataques a sus partidarios.
'Las condiciones que hay en Zimbabue no llevan a negociaciones. Si hay que iniciar un diálogo, es esencial que el ZANU-PF (partido de Mugabe) cese la violencia y acabe con la persecución de simpatizantes y líderes del MDC (su partido)', dijo en una rueda de prensa en Harare.
Tsvangirai añadió que las negociaciones deberían estar basadas en reconocer sólo la primera vuelta. Su Movimiento para un Cambio Democrático (MDC, por sus siglas en inglés) debería ser el gobierno legítimo tras batir al ZANU-PF de Mugabe en las elecciones parlamentarias que hubo simultáneamente.
Previamente, responsables del gobierno de Mugabe saludaron el llamamiento de los presidentes africanos para negociaciones sobre un gobierno de unidad.
'La resolución de la UA (Unión Africana) está en conformidad con lo que el presidente Mugabe dijo en su inauguración, cuando dijo que estamos dispuestos a hablar para resolver nuestros problemas', declaró a Reuters el ministro de Información, Sikhanyiso Ndlovu.
Después, al conocer las declaraciones de Tsvangirai, les restó importancia y dijo que confía en que ambas partes estén pronto sentadas en una mesa de negociación.
Tsvangirai afirmó que no tendría sentido hablar con Mugabe hasta que la UA no mande un enviado permanente que aumente los esfuerzos de mediación del presidente sudafricano, Thabo Mbeki, criticado por ser demasiado blando con Mugabe.
PRESIÓN DE LA UE
A pesar del apoyo de la UA a un acuerdo similar al que acabó con la violencia poselectoral en Kenia este mismo año, el desacuerdo sobre quién encabezaría el Gobierno puede ser un obstáculo insalvable.
Mugabe, de 84 años, asumió el poder el domingo para un nuevo mandato de cinco años después de que las autoridades dijeran que obtuvo alrededor del 85 por ciento de los votos en la segunda vuelta electoral, calificada de violenta e injusta por los observadores internacionales.
La economía del país, hace unas décadas uno de los más prósperos de África, se ha hundido, y ahora tiene una de las tasas de inflación más altas del mundo, escasez de alimentos y combustible y un desempleo del 80 por ciento, empujando a millones de zimbabuenses a emigrar.
Mugabe, por su parte, considera al MDC una marioneta de la antigua potencia colonial, Reino Unido, y de Estados Unidos, y ha asegurado que nunca dejará gobernar el país.
Los países occidentales están intentando que se aprueben sanciones contra los dirigentes zimbabuenses en la ONU, aunque algunos países del Consejo de Seguridad han mostrado poco interés en adoptarlas.
/Por Cris Chinaka/


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