Una bolsa de basura abierta en un callejón al lado de la Universidad. (Fran Manzanera)
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Dicen que puede deberse a que los vecinos echan las bolsas de basura en la calle. La Concejalía de Sanidad todavía no ha recibido ninguna queja
El Ayuntamiento de Murcia ha conseguido que no nos inunden las nubes de mosquitos que todos los veranos aparecen por el municipio. Este año no se ven tantas cucarachas correteando por las calles. Pero ahora otra plaga amenaza la ciudad: las ratas han invadido la zona de la Merced, donde están situadas las tascas.
Este laberinto de callejones se ha convertido en un criadero para estos roedores. Ya no es sólo las enfermedades que estos animales pueden provocar, sino que también impiden el sueño ya de por sí costoso con estas temperaturas. «Por la noche no puedo conciliar el sueño. En la pared que hay detrás de la cama se escucha constantemente a las ratas arañándola», explica María Cuenca, vecina de la calle Sardoy.
Por la noche, estos animales se adueñan de la calle. «No se puede pasar por el callejón que une las calles Sardoy y Victorio. Te puedes cruzar con tres ratas de golpe», indica Luis Romero.
Que los roedores hayan anidado allí puede haber sido provocado inconscientemente por los mismos vecinos. «Hace unos meses quitaron los contenedores que había para cambiarlos de sitio.
Sin constancia en el Ayuntamiento
El concejal de Sanidad en el Consistorio de Murcia, Fulgencio Cervantes, zanjó rápidamente la cuestión de la plaga de ratas en la Universidad. «De momento, no hemos detectado nada, y nadie se ha dirigido a los servicios municipales para quejarse de que hay roedores en esa zona». El Ayuntamiento levanta las tapas de las alcantarillas para colocar cebos con veneno varias veces al año, además de desinsectar el exterior. «En cuanto tengamos constancia de que hay ratas, pasaremos para reponer los cebos», explicó Cervantes.
Pero la gente sigue echando las bolsas en el mismo lugar donde estaban los recolectores y se pasan allí varios días. Luego ves todas las bolsas roídas», explicó María Cuenca. «Es increíble que esto pase en el centro de Murcia y en el año 2005», se queja Sonia Martínez.
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