Desorden, cristales rotos, objetos personales tirados por el suelo... Quienes la han vivido saben que hay pocas sensaciones más desazonadoras que volver a casa y ver que han entrado a robar. Una situación que se da con mayor frecuencia en verano. Sin embargo, desde las precauciones más sencillas hasta las aportaciones de las nuevas tecnologías, son muchas las medidas que se pueden adoptar para ponérselo más difícil a los ‘cacos’.
El verano es la época preferida de los ladrones para asaltar las viviendas vacías en las ciudades. Concretamente, el mes de mayor actividad es julio, cuando se alcanzan las 3.000 señales de alarma al día, según Prosegur. Tampoco la distribución geográfica es homogénea. Así, Madrid, Barcelona, Alicante y Sevilla son las provincias con más robos; mientras Tarragona, Tenerife, Zaragoza y Santander son las más seguras.
Un mundo de protección
Para evitar sorpresas tras las vacaciones, existen mecanismos como la instalación de rejas y dobles cierres en las ventanas a las que se pueda acceder desde fuera. Tampoco está de más instalar una puerta blindada o reforzar la que tengamos con candados o cierres suplementarios.
El cierre de las ventanas correderas y las persianas se puede reforzar con barras que impidan su desplazamiento desde el exterior. Por último, entre las medidas ‘tradicionales’, se pueden contratar los servicios de una central de alarmas conectada con la policía.
Las nuevas tecnologías también están contribuyendo decisivamente a la seguridad en el hogar. Entre sus aplicaciones, destacan mecanismos como las llaves electrónicas, personalizadas y con diferentes perfiles de usuario; el lector digital de huellas, un producto de auténtica ciencia ficción; o los sistemas de vigilancia a distancia, que transmite imágenes de una cámara al móvil o el ordenador.
Quienes no tengan presupuesto para estos artilugios también se pueden proteger haciendo que la casa no parezca deshabitada, pidiendo a un vecino que recoja el correo, dejando ropa tendida o no desconectando el timbre.
Seguridad, no sólo en casa
De nada sirve una casa segura si se encuentra en un entorno desprotegido. Por eso, cada vez son más las comunidades de vecinos que apuestan por la seguridad en sus zonas comunes. Como los aparcamientos, que ya cuentan en muchos casos con cámaras de televisión en circuito cerrado, guardias jurados o controles de acceso.
Los andamios son otros de los lugares por los que puden ‘colarse’ ladrones en el edificio. Para evitar que se trepe por ellos, la mayoría ya incorpora sensores de presencia en todos sus accesos, fundamentalmente en el nivel de la calle y en las azoteas, los sitios donde se produce el mayor número de intrusiones.


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