La Guardia Civil encontró un amplio arsenal en la casa de los detenidos. (Foto)
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La Guardia Civil desmantela una red dedicada al tráfico de armas en Churriana de la Vega. Los detenidos, hermanos gemelos, vendían el material a otros delincuentes
La historia de los gemelos de Churriana tiene todos los ingredientes para convertirse en una película de Tarantino. Si el relato se llevase al cine, sonaría demasiado rocambolesco para ser cierto. Dos hermanos cercanos a la cincuentena, que viven juntos en un pequeño pueblo de la Vega y que, según la Guardia Civil, esconden en su casa seis pistolas, tres escopetas, tres carabinas, una catana y 600 balas de varios calibres.
Además, «al parecer, prueban las armas en la calle, contra las fachadas de naves colindantes, en presencia incluso de niños», dice el instituto armado, que los califica de traficantes de armas internacionales, especialistas en retocar el armamento para adaptarlo a las necesidades de la clientela y con un largo historial de antecedentes penales. No falta ni un solo ingrediente para que sus protagonistas no pudieran compartir reparto con Búfalo Bill en una película del Oeste.
Afortunadamente, la Guardia Civil los detuvo el día 15 en su casa. Llevaban más de un año siguiéndolos y, al llamar a la puerta, se encontraron con que uno de los hermanos los apuntaba con una pistola.
La investigación indica que las armas, robadas o compradas de forma ilegal, iban a parar a manos de otros delincuentes.
Rifles del Ejército brasileño
Los detenidos, según la investigación de la Guardia Civil, trabajaban en todo el país y compraban armas de todo tipo. Una de las escopetas incautadas tiene grabado el anagrama del Ejército brasileño y en la vivienda se encontraron varias herramientas para, «presumiblemente, reconstruir cañones de armas cortas y maquinaria de precisión usadas para rehabilitar las inutilizadas». Los agentes creen que el material iba a parar «al mundo de la delincuencia tanto provincial como nacional».
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