Estas detenciones son las últimas en una serie de arrestos de las autoridades paquistaníes, llevadas a cabo durante una redada nocturna en la provincia más populosa del país, Punjab, y entre ellas hay miembros de grupos islamistas ilegales.
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Tres de los cuatro suicidas eran jóvenes británicos musulmanes de ascendencia paquistaní, y las autoridades dicen que todos ellos entraron en Pakistán el año pasado. El cuarto suicida era un británico originario de Jamaica.
Un alto cargo de seguridad en Punjab manifestó que esperaba que el interrogatorio de un puñado de otros sospechosos detenidos en los últimos días en la capital de la provincia, Lahore, confirmara vínculos con los suicidas de Londres.
'Sospechamos que dos o tres de tengan vínculos con los atacantes. Los estamos interrogando intensivamente. Esperamos pronto tener algún resultado positivo', dijo.
Tony Blair dijo que habló con el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, sobre cómo terminar con el extremismo y sus causas.
Asimismo, el primer ministro británico se reunió con imanes de alta jerarquía, políticos musulmanes y representantes del Consejo Musulmán Británico en Londres, apelando a su colaboración para combatir el extremismo islamista.
'Había un deseo fuerte de todos allí de asegurar el establecimiento de mecanismos adecuados para que la gente sea capaz de entrar en la comunidad y enfrentarse a esta... ideología maligna, cogerla y derrotarla', dijo Blair en conferencia de prensa tras la reunión.
Autoridades británicas y paquistaníes discreparon sobre si los autores de los ataques fueron guiados por un radicalismo local o bien por grupos extremistas de Pakistán con vínculos con Al Qaeda.
ALGUNOS GRUPOS MUSULMANES, RESENTIDOS
Blair está involucrado en la construcción de un diálogo con comunidades musulmanas en su país y el extranjero, pero podría encontrar resistencia en Gran Bretaña ante grupos musulmanes resentidos.
Algunos musulmanes radicales consideraron artificiales las reuniones del martes, y algunos moderados dijeron que desconfiaban de la agenda de Blair.
Al menos uno de los atacantes con bombas de Londres se cree que visitó una madraza en Pakistán, reiniciando un debate sobre la responsabilidad de estas escuelas religiosas islámicas en estimular el extremismo.
El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, de visita en Londres, se unió a Blair en un llamamiento a la clausura de algunas madrazas.
'Algunas madrazas son muy buenas', dijo Karzai. 'Hay otras madrazas... que son campos de entrenamiento, y a ésas tenemos que cerrarlas, dondequiera que estén'.
/Por Paul Majendie y Zeeshan Haider/


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