El líder de la oposición, Morgan Tsvangirai, quien se retiró de la elección el pasado domingo por la violencia estatal y las amenazas, pidió a sus partidarios que no voten a menos que sus vidas estén en peligro.
'Si es posible, les pido que no vayan a votar hoy. Pero si deben votar al señor Mugabe debido a amenazas de muerte, háganlo', dijo en un comunicado.
Tsvangirai agregó que los resultados de las elecciones carecerán de sentido porque no reflejarán la voluntad del pueblo de Zimbabue.
'Los resultados (...) no serán reconocidos por el mundo. No importa lo que estén forzados a hacer, sabemos qué hay en su corazón. No arriesguen su vida. La victoria del pueblo quizás sea demorada, pero no será negada', dijo.
La asistencia a las urnas era escasa en algunos colegios electorales en la capital, Harare, a diferencia de la primera vuelta en marzo, cuando la gente hacía cola desde primeras horas.
'Estoy aquí para emitir mi voto. (El que sólo Mugabe se presente) no hace una diferencia para mí', dijo Tabeth Masuka en un centro electoral del barrio de Avondale, en Harare.
'No votaré. No tiene sentido votar cuando uno de los candidatos se ha retirado de la contienda', señaló Terrence Mukumba, empleado de banco que vive en la capital.
CONDENAS INTERNACIONALES
Las elecciones han sido largamente condenadas y un comité de seguridad de la Comunidad para el Desarrollo del Sur de África (SADC) hizo un llamamiento a que fuesen pospuestas, diciendo que la reelección de Mugabe como único candidato carecería de legitimidad.
Una barra de pan cuesta hoy en Zimbabue 6.000 millones de dólares zimbabuenses, 150 veces más que antes de la primera vuelta electoral.
Mugabe, de 84 años, planeando extender su mandato de 28 años, se mantuvo desafiante y se burló de los líderes africanos.
'Hasta hoy siguen diciendo que pospongamos la elección, ¿qué estupidez es esta?', dijo en su último mitin de campaña el jueves, en el que urgió a la gente que acuda en masa a votar.
Mugabe ha prohibido la presencia de observadores de países occidentales críticos con su gobierno y negó la entrada a cientos de periodistas extranjeros que querían cubrir las elecciones.
Un grupo de observadores locales dijeron que sus miembros fueron amenazados por partidarios del Gobierno y que no ejercerán su deber de vigilar.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas va a estudiar nuevas sanciones contra el país la semana que viene, mientras que el grupo de los ocho países más desarrollados del mundo (G8) dijo el viernes que deplora las acciones de las autoridades de Zimbabue.
/Por Cris Chinaka/


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