A Polanski se le permitió entablar un proceso legal contra los editores británicos de la revista Vanity Fair desde la habitación de un hotel parisino después de que el Tribunal Supremo británico en febrero dejara sin efecto una reglamentación anterior que lo hubiera obligado a viajar a Londres para llevar a delante este caso.
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Polanski, de 71 años, es demandado por Estados Unidos tras haberse confesado culpable, en 1977, de practicar sexo con una chica de 13 años. Evitó la fianza y voló a Francia antes de que se dictara sentencia.
El director polaco demanda a los editores de Vanity Fair por una nota de julio de 2002 en la que se describió cómo el director flirteó con una sueca en un restaurante neoyorquino antes de ir al funeral de su mujer, Sharon Tate, asesinada en Los Ángeles. El artículo dice que Polanski le prometió a la 'belleza sueca': 'Haré de ti otra Sharon Tate'.
'Usted es un fugitivo de la moralidad', dijo el abogado Thomas Shields, representando a la compañía editora de Vanity Fair, Condé Nast.
Polanski admitió haber practicado 'sexo casual' con otras mujeres antes y durante su matrimonio con Tate, además de una vez cuatro semanas después de su asesinato, y también haber tenido sexo al menos una vez con dos mujeres al mismo tiempo, una de ella de 15 años.
'Lo pone de una manera grotesca', respondió Polanski, antes de que el proceso sea pospuesto hasta el martes.
Los abogados esperan que el juicio, el primero en el cual un demandante por calumnias participa en el juicio por videoconferencia, y que durará una semana. Se espera que la actriz Mia Farrow y la hermana de Sharon Tate, Debra, testifiquen el martes.
En el juicio, Polanski se ahogó de la emoción al describir su amor por Tate, asesinada por seguidores del clan de Charles Manson estando embarazada de ocho meses y medio.
'Sharon era dulce, radiante, brillante. Tenía un gran sentido del humor... a mis ojos, era la mujer perfecta', dijo.
POLANSKI: RESPUESTA A UNA TRAGEDIA
El director también defendió su promiscuidad tras la muerte de Tate: 'La muerte de Sharon... fue un golpe inconmensurable para mí, y en tales momentos algunos se vuelcan en las drogas, algunos en el alcohol, algunos van al monasterio, para mí fue el sexo'.
Ambas partes aceptan que Polanski no pasó por el restaurante mientras iba al funeral de Tate, pero estuvo allí a las tres o cuatro semanas del asesinato.
'Estaba en estado de 'shock'', dijo. 'Eso fue lo peor que alguna vez se escribió sobre mí. Es absolutamente falso. Pero pienso que es particularmente hiriente porque daña la memoria de Sharon'.
Vanity Fair dice que el núcleo del artículo es cierto. Polanski dice que no hubo ningún incidente en el restaurante.
/Por Mike Collett-White/


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