Los vecinos de la Colonia Marconi (Villaverde) recibieron ayer con indiferencia el decreto publicado el lunes en el Boletín Oficial de la Comunidad que restringe el tráfico de coches para poner freno a la prostitución en la zona.
Esta medida, que ya se puso en marcha en 2005, pretende -al igual que se hizo cuando se cerró la Casa de Campo- evitar que haya clientes del sexo, y por tanto, que las chicas se vayan.
Sin embargo, los vecinos de los bloques de Marconi no están conformes con la medida porque consideran que las meretrices no les molestan por la noche, sino por el día «cuando vamos de paseo con los niños y las ven en bragas y sujetador», explica Mariluz Mínguez, una residente en paro de 36 años.
Trastorno para las visitas
Además, como está prohibido que haya coches por la noche sin tarjeta de residente, «tenemos que ir a buscar a la entrada de la colonia a muchas visitas para que no les multen los policías», lamenta Ángel Torralba, un jubilado de 77 años.
Por su parte, las chicas (más de un centenar) que ejercen allí dicen que cuando cortan las calles «nos vamos a la entrada del polígono porque los hombres no se atreven a entrar», cuenta Andrea, una transexual de 29 años. b. castrillo

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