El gusto de los británicos por cubrir la cabeza, bien representado por su realeza, cobra su máxima expresión con las populares carreras de caballos de Ascot, en Berkshire (Reino Unido), que este martes dio su pistoletazo de salida.
Una vez al año, el público de esta competición equina roba el protagonismo a los corredores y se convierte en una pasarela de sombreros y pamelones para todos los gustos y colores, y que en esta ocasión parece liderado por los modelitos de los cincuenta.
Mientras que los hombres suelen optar por los sombreros oscuros de copa, ellas se dividen entre sofisticados tocados de plumas y pamelas en tonalidades claras o pastel, casi siempre adornados por lazos, motivos florales o escultóricos.
Las únicas premisas aquí son la elegancia y que lo que tape el cabello vaya a juego con el resto del atuendo, un traje "formal".
El evento deportivo se prolongará hasta el jueves y espera a 300.000 visitantes.


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