Cuando se construyó en el siglo IX, la muralla de Madrid servía de defensa para los árabes que habitaban en la ciudad. Ahora, doce siglos después sirve de defensa a otros moradores: los indigentes que las toman por las noches para resguardarse del frío.
Las murallas árabes, protegidas desde los años 50, están en un estado lamentable. Además de servir de refugio a los indigentes, se han convertido en un auténtico vertedero, ya que están llenas de deshechos y residuos.
Los restos, situados en la parte trasera de la catedral de la Almudena, tampoco tienen ningún elemento de protección, estando a la intemperie y expuestos a las inclemencias del tiempo.
La Comunidad, según informa el diario El País, se está planteando sancionar al Ayuntamiento por abandonar las ruinas de la muralla a su suerte. Desde la oposición municipal y asociaciones culturales piden que se conserven esta parte del patrimonio urbano de Madrid de forma urgente.
Sin embargo, los responsables municipales no creen que sea necesario: "La muralla está en buen estado", aseguran desde la Concejalía de Las Artes.


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