El acusado, de 36 años, y quien aparentemente sufre un trastorno mental, fue declarado culpable de 23 casos de acoso a mujeres a las que se acercó para oler sus axilas y tocarlas cuando se hallaban en ascensores o en los vestíbulos de edificios de viviendas.
El tribunal señaló que la dureza de la pena responde a que el hombre es un peligro para la sociedad dado que volvería a cometer los mismos delitos por los que ha sido condenado.
La legislación singaporense establece el castigo adicional de los latigazos para todos aquellos delitos cometidos por hombres y considerados graves, como la posesión de drogas, violación y vandalismo.




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