Eso significa un posible deshielo en la tierra congelada conocida como permafrost, lo que a su vez podría tener graves efectos sobre ecosistemas, infraestructuras humanas como torres petroleras y oleoductos, y la liberación de más gases de efecto invernadero en Rusia, Alaska y Canadá, según científicos.
El estudio resulta particularmente pertinente, ya que el año pasado se registró una cantidad récord de deshielo en el mar Ártico, cuando su cubierta de hielo se redujo un 30 por ciento por debajo del promedio.
Para este año se prevé un nuevo descongelamiento récord, pero se desconoce si se trata del comienzo de una tendencia.
'Nuestro modelo climático sugiere que la rápida pérdida del hielo no es necesariamente una sorpresa', dijo David Lawrence, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica, uno de los autores del estudio publicado el martes.
'Cuando llegas a ciertas condiciones en el Ártico -hielo delgado, mucho hielo en su primer año (opuesto al hielo más viejo y sólido)- puedes llegar a una situación donde (...) tienes una pérdida rápida y constante durante un período de cinco a diez años', dijo Lawrence por teléfono desde Colorado.
En este período de rápida pérdida de hielo, las temperaturas otoñales en las costas árticas de Rusia, Alaska y Canadá podrían elevarse hasta en 5 grados centígrados, según el modelo climático del estudio. El otoño es a menudo la estación más cálida en esta zona.
ARTICO INTERCONECTADO
Las temperaturas registradas en tierra desde agosto a octubre del año pasado en el oeste del Ártico también fueron inusualmente cálidas, de cerca de 2 grados centígrados por encima de las temperaturas promedio de 1978 al 2006.
A raíz de esto han surgido preguntas sobre la relación entre la disminución del hielo y las temperaturas más cálidas en tierra.
Los científicos han descubierto que cuando el hielo se derrite con rapidez, las tierras árticas se calientan con una velocidad tres veces y medio superior al ritmo pronosticado en los modelos climáticos del siglo XXI.
El calentamiento es mayor en el océano, pero las simulaciones apuntan a que podría extenderse unos 1.400 kilómetros tierra adentro.
En lugares donde el permafrost ya está en peligro, como en el centro de Alaska, el deshielo rápido también podría derretir con rapidez esta tierra congelada.
/Por Deborah Zabarenko/. *.


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