Ariadna era hija del rey Minos de Creta, al que los atenienses tenían que pagar un tributo cada nueve años entregándole soldados para que los devorara el minotauro. A la hora de pagar el tercer tributo a Minos, Teseo, el hijo del rey de Atenas Egeo, se ofreció voluntario para acudir al laberinto del minotauro.
Ariadna se enamoró de Teseo y le regaló un ovillo mágico para poder salir del laberinto siguiendo su hilo y una espada con poderes para poder matar al minotauro. Juntos escaparon de las garras de su padre Minos que se quedó de un golpe sin hija, sin minotauro y sin laberinto.
Aunque Ariadna nunca llegó a conocer Atenas, la tierra de Teseo. Ella se quedó en la isla de Naxos y no está claro el motivo por el que su amado la abandono allí, que fue donde la encontró el dios DIonisos para desposarla y vivir felices para siempre en el Olimpo.
A partir del mito clásico de Ariadna, la compañía Atalaya y el centro andaluz de teatro han producido una nueva versión de esta tragedia, completando la trilogía que habían dedicado a heroínas griegas, tras Elektra y Medea. El montaje podrá verse hasta el sábado 14 en el Teatro Alhambra (Calle Molinos, 56) a las 21 horas y las entradas cuestan 12 euros.
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