Apelotonamientos, autobuses desaparecidos y hasta peleas. El pasado sábado 7 de junio más de 35.000 personas se reunieron en el estadio Juan de la Cierva (Getafe) para ver un concierto de Extremoduro.
«Estuvo genial, pero la organización fue pésima», afirma Gabriel Curiel en una carta a 20 minutos. Como Gabriel, muchos otros lectores han escrito a este periódico quejándose de las «avalanchas humanas y las peleas» que se formaron a la entrada del evento y de la falta de transporte público a la salida del mismo.
Cuando el directo empezó la gente se apelotonó a la puerta
«Cuando el directo empezó la gente se apelotonó a la puerta, tirando las vallas... los de seguridad se apartaron y muchos aprovecharon para colarse, provocando alguna bronca», afirma Virgina García en otra carta, «y a la salida, a las 2.00 horas, el autobús que me tendría que haber llevado a casa no apareció... estuve pasando frío hasta las 6.00 horas, cuando cogí el metro», explica.
Según la empresa organizadora del concierto, Last Tour International, la avalancha se formó porque «mucha gente se quedó esperando fuera haciendo botellón a que comenzara el concierto, provocando el apelotonamiento, por lo que se retiraron las vallas».
Por su parte, el Ayuntamiento de Getafe, responsable del transporte, asegura que no les consta que faltaran buses, ya que incluso se dispusieron lanzaderas especiales para ir a Madrid.

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