Tremendo ambiente en Innsbruck. La ciudad austriaca es una auténtica marea roja. Hasta 10.000 aficionados españoles han llegado hasta allí para animar a la selección en su debut ante Rusia esta tarde en el estadio Tivoli.
Innsbruck espera la llegada de 50 vuelos privados procedentes de España y Rusia y ha dispuesto un total de 1.500 agentes de policía para mantener la seguridad. El Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, y el alcalde de Moscú, Yuri Luzkov, se cuentan entre las autoridades que presenciarán el encuentro.
Desde el lunes unas 14.000 personas, la mayoría españoles, se concentraron en las zonas dispuestas para que los hinchas puedan seguir los partidos, aunque hasta el momento no se han registrado incidentes de importancia y la Policía austriaca sólo detuvo a 15 personas en toda la jornada.

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