La fiscalía ha retirado los cargos contra los dos trabajadores eventuales, uno de los cuales llevaba la bolsa, que fueron detenidos durante 24 horas y puestos luego en libertad, sospechosos de intento de sabotaje contra la central.
Los técnicos no han podido examinar el bote de espuma, ya que los objetos que se encontraban en el interior de la bolsa fueron destruidos en una explosión controlada por la Policía cuando se desató la alarma y sólo se han analizado sus restos.
Ni el análisis de las manos y dedos de los sospechosos, que se declararon inocentes, ni el registro del piso que compartían han dado respuestas anómalas. El examen de los detectores de la central tampoco ha revelado ningún fallo, según la investigación, que ha sido declarada cerrada.
11 millones de euros perdidos
La alarma de bomba provocó una amplia movilización policial en la central nuclear, el desalojo de un edificio y el cierre temporal de dos de sus reactores, una medida que le ha costado a la compañía OKG, dueña de las instalaciones, unos 100 millones de coronas suecas (casi 11 millones de euros).
Las autoridades suecas difundirán a finales de esta semana un informe sobre la seguridad de Oskarshamn, en la que se han detectado numerosos fallos, y decidirán entonces si presentan una denuncia contra la empresa.


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