El holandés Rem Koolhaas, uno de los arquitectos contemporáneos más famosos y premiados en su país, ha diseñado a la orilla del golfo Pérsico, en Dubai, una isla urbana y ecológica en la que no hará falta el coche.
El problema no es que la arquitectura sea antigua o moderna, sino la calidad de lo nuevo
Nace así una urbe de la nada. Sería multicultural y multirracial, premisas cumplidas por este proyecto.
La isla de Koolhaas, indica el citado diario, servirá también de hogar para 92.000 personas, y de oficina a 130.000 más, casi todas procedentes de Europa, Pakistán, India y Egipto. La novedad es que no habrá coches y sí una una red de 10 calles con muchos árboles y poco aire acondicionado, gracias a un ingenioso sistema de ventilación natural de las calles.
"El problema no es que la arquitectura sea antigua o moderna, sino la calidad de lo nuevo", dice el arquitecto holandés que ha creado para la zona un centro turístico incluso más atractivo que Egipto.




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