La explosión primitiva en el laboratorio sólo tiene un poco más de energía que el choque de dos mosquitos. Pero encerrada en un tamaño que es una millonésima parte del tamaño de un mosquito, despliega un calor infernal que debe acercar a los investigadores como nunca al nacimiento del cosmos.
Para ello se ha desarrollado en el Laboratorio Europeo de Física de las Partículas (CERN) de Ginebra el experimento más grande que el hombre construyó jamás.
Es el acelerador de partículas subterráneo de 27 kilómetros de largo, llamado Large Hadron Collider (LHC, Gran Colisionador de Hadrones), donde chocarán núcleos de átomos de hidrógeno con una violencia nunca antes alcanzada. El sistema se pondrá en marcha, según el reloj que lo controla, dentro de 29 días y 6 horas... y bajando.
Pues bien, este avance de la ciencia es considerado por algunos susceptibles internautas como la cuenta atrás para el fin del Universo. En concreto, y según explica la página microsiervos.com, el colectivo pidió al CERN que no lo activen y evitar así que la Tierra sea engullida por un agujero negro.




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