Pero los activistas contra la pobreza dijeron que los países ricos deberían comprometerse a actuar a largo plazo para impulsar la producción de alimentos y liberar el comercio.
La cumbre celebrada durante tres días en Roma evitó por poco un embarazoso fracaso, cuando países latinoamericanos protestaron sobre varios puntos de la declaración final, que finalmente se comprometió a 'eliminar el hambre y a garantizar los alimentos para todos, hoy y mañana'.
Delegados y activistas acordaron que la cumbre al menos ha tenido éxito al poner el problema de los elevados precios de los alimentos en lo más alto de la atención mundial.
'Al menos los países se han unido para reconocer el problema', dijo el secretario estadounidense de Agricultura, Ed Schafer.
La Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) convocó la cumbre para tratar sobre las deficientes cosechas, el alto precio del combustible y el aumento de la demanda, especialmente de los países asiáticos que están creciendo tanto.
Los precios de los alimentos de primera necesidad se han doblado en los últimos años, y el Banco Mundial dice que hay el riesgo de que 100 millones de personas se unan a los 850 millones que ya pasan hambre en el mundo.
'Aunque nos alegramos de la atención que la cumbre ha atraído a las necesidades urgentes de la crisis de los precios de los alimentos, los gobiernos no han hecho ningún compromiso serio a largo plazo', dijo la ONG ActionAid.
Varias organizaciones no gubernamentales pidieron a los países más ricos que hagan unos compromisos más tangibles en la cumbre del G-8 en Japón el próximo mes de julio.
'Hay una creciente conciencia de que los países ricos no pueden seguir dando con una mano y quitando con la otra', dijo Barbara Stocking, de Oxfam.
'A no ser que se cambie el comercio internacional injusto y las políticas de biocombustibles y agricultura, la crisis para la agricultura de los países en vías de desarrollo continuará', agregó.
El libre comercio fue uno de los asuntos más espinosos. Argentina, uno de los principales exportadores de carne y grano, se opuso a las críticas en la declaración a los frenos a la exportación como los que ha impuesto para proteger a los consumidores de la inflación, airando a sus agricultores.
Las reservas de arroz acumuladas en los países asiáticos también han sido culpadas de los elevados precios de este alimento básico, que han causado disturbios en varios países.
Estados Unidos y Brasil defendieron además el uso de maíz y caña de azúcar, respectivamente, para hacer etanol para combustible para los coches, y dijeron que es un factor menor en la inflación alimentaria.
/Por Robin Pomeroy y Stepehn Brown/


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