La crecida del Ebro condicionará el espectáculo de inauguración de la Expo y retrasará la entrada en marcha de los barcos solares. Serán las principales consecuencias de esta avenida, menos intensa de lo esperado, que hoy empezará a remitir. El río alcanzó el miércoles a última hora los 4,29 metros de altura y 1.574 metros cúbicos por segundo, y tardará una semana en recuperar su caudal normal.
El Ayuntamiento y responsables de la Expo están desarrollando ya un plan alternativo para la inauguración del día 13, ya que el espectáculo Iceberg cada vez está más en el aire . Aunque el río baje, hay que volver a montar su estructura y el sistema eléctrico, y eso apenas dejaría tiempo para hacer los ensayos necesarios.
«Nunca hemos tenido barcos y se puede esperar unos días», señaló ayer el director de Operaciones de la muestra, Jerónimo Blasco. Desde ayer, los operarios están ya retirando las protecciones, maniobra que se realizará de forma paulatina y que se complementará con la instalación de los equipos electromagnéticos que se habían retirado.
La avenida, según Jerónimo Blasco, «no ha dañado nada relevante» ni ha provocado retrasos. La parte más afectada del recinto ha sido el Anfiteatro, situado en una zona inundable y que ha quedado cubierta por el agua. No obstante, fuentes de la muestra señalaron que se puede limpiar en cuestión de horas.
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