Entre las pocas figuras que no sufrieron daños, según cita el personal de mantenimiento, estaba una figura de Adolf Hitler que por aquel entonces era uno de los más poderosos líderes mundiales.
63 años después de que acabara la II Guerra Mundial el museo abrió una sucursal en Berlín y uno de sus nuevos inquilinos será la figura de Hitler. Su llegada ha provocado numerosas protestas de partidos políticos así como la de su alcalde Klaus Wowereit.
El alcalde, nervioso
Hoy en día encontrar vestigios físicos en la capital alemana de Hitler es complicado. De su búker sólo queda un cartel situado junto a viviendas de 'lujo' construidos en la Alemania comunista. todos los símbolos de la existencia nazi fueron eliminados de los restos de la decoración urbana tras el conflicto.
La llegada de la figura a Berlín no se sabe nada y eso, al parecer, pone muy nervioso al alcalde Wowereit. Esta semana ha enviado una carta a los responsables del mueso para que le den explicaciones. "Por ejemplo, desea saber en qué contexto aparecerá Hitler, en qué postura y en qué época de su estancia al timón de Alemania se le representará".


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