La sentencia reconoce que el hospital Ramón y Cajal, donde falleció el paciente, no realizó una punción lumbar, a pesar de haber sido solicitada con carácter preferente por su neurólogo de zona, según informa la asociación El Defensor del Paciente, que tramitó la denuncia.
Una prueba de urgencia
El paciente, de 82 años, había sufrido un cuadro de demencia rápidamente progresivo que motivó diferentes asistencias por el Servicio de Urgencias del Hospital Ramón y Cajal, los días 12 de noviembre y 12 de diciembre de 2003 y el día 01 de enero de 2004.
Se podría haber salvado
Sin embargo, mientras el paciente esperaba el ingreso para la prueba su estado se agravó ingresando en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid donde falleció el día 28 de abril de 2004.
La sentencia considera acreditado que se omitió la realización de una prueba diagnóstica que había sido prescrita con carácter preferente y que era la única que podía confirmar o descartar una neurosífilis.
De haberse hecho correctamente y a tiempo, se podría haber instaurado un tratamiento específico con penicilina en dosis millonarias.




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