¿Por qué un hombre como usted que ha estudiado tantas carreras trabaja en un concurso de televisión?
Me pareció un proyecto interesante que además de estar relacionado con conocimiento y cultura podía ser un desafío atractivo. Además, a mí siempre me han gustado los medios de comunicación y creo que se puede hacer una labor bonita a través de ellos.
Siempre me sentí bien tratado en 'Crónicas marcianas'
Me lo ofrecieron, pero lo rechacé. No me atreví porque siempre es un riesgo y habría que dedicarle un tiempo adicional por el estudio de las preguntas. Uno siempre se puede poner nervioso a la hora de concursar porque siempre se ve más fácil desde fuera que cuando se está dentro. Finalmente, me dieron la posibilidad de formar parte del jurado.
No siente que desentona con Marta Sanchéz y Jaume Figueras, sus otros compañeros de jurado
Se podría decir a la inversa. Como somos tres ¿quién desentona con quién? Los tres somos distintos, pero en el fondo sale una simbiosis interesante. Aunque es evidente que hay diferencias entre nosotros.
¿Qué le parece que El Follonero le entregara la guitarra del Chikilicuatre a Benedicto XVII?
Puede resultar un poco cómico y gracioso, pero en general puede herir sensibilidades. En ese sentido, yo siempre me manifestaría muy respetuoso y tendría mucho cuidado de no ofender por razones de religión, de afinidad política o de identidad territorial. Son aspectos suficientemente sensibles e importantes para muchas personas y creo que hay que ser más cuidadoso.
¿A quién crucificaría usted dentro del panorama televisivo actual?
El tema de la canonización me parece algo serio. Siempre que se habla de canonizar a alguien es cuando ha muerto y me siento incapaz de juzgar a una persona que está desarrollando una labor en los medios porque necesito tiempo.
Hizo su primera aparición televisiva en Crónicas marcianas. ¿Qué es lo que le ha impulsado a volver después de tantos años desconectado?
A veces te llaman para ir a ciertos programas en los que no sabes cómo vas a encajar o qué vas a poder aportar ahí. En cambio, por la temática del programa y porque la gente asocia mi persona al interés por el conocimiento sí que me parecía que podía encajar en la dinámica y la temática de El gran Quiz.
Teniendo en cuenta el tipo de programa que era Crónicas ¿no se sentía como un friki cuando iba allí?
Siempre me sentí cómodo, bien tratado, respetado y sumamente apreciado por Javier Sardá. Mi sección era la primera que se grababa y luego yo me iba al hotel con mi madre. De hecho, en directo no sé si estuve alguna vez de todas las que fui a Crónicas marcianas. Lo que hice fue transmitir esa fascinación que yo sentía por una serie de materias a una gran audiencia.
¿Cree que en un programa como aquel interesaban el conocimiento y la cultura?
Hombre, reconozco que lo que interesaba era ver a un niño de trece años y superdotado que hablara de esos temas. Yo siempre me he sentido un privilegiado por poder transmitir en un programa de tanta audiencia mi interés por el conocimiento porque por ejemplo La 2 tiene programas muy interesantes de cultura que no los ve nadie.
Pero eso no le llegó a perjudicar
Al estar en un programa que ve mucha gente si que es verdad que no tienes la misma privacidad, pero en ese sentido no me afectó excesivamente. He intentado ser realista y ver que una cosa es la televisión, con todo ese éxito que puede aparentar, y otra es la vida real. Uno siempre tiene que tener los pies en el suelo y ver que la televisión no lo es todo.
¿Ha visto el programa de viajes que hace ahora Sardá?
Sí, alguna vez y me parece interesante. Es un género muy distinto de lo que se entiende por programa de viajes y a lo que hacía él en Crónicas marcianas, pero al fin y al cabo sigue siendo Sardá.
De pequeño era muy independiente y solitario"
Los telenoticias, aunque muchas veces sólo retransmiten ideas malas.
¿Durante todo este tiempo qué ha hecho?
He estado desligado para estudiar fundamentalmente. Ha sido una etapa para intentar aprender y profundizar más. Tampoco es que se me hubiera ofrecido nada interesante en televisión que eso también influye.
Actualmente, tiene tres licenciaturas. ¿Para qué le sirven tantas carreras?
El conocimiento nunca quita sino que siempre suma, añade y enriquece a la persona intelectualmente. Si el ser humano está hecho para conocer por qué no va a intentar esforzarse también por aprender de ciencias, humanidades, historia, etc. Me sirven para mucho porque también te da respuesta a preguntas que te planteas, te da herramientas para buscar información y eso me parece muy interesante.
¿Dónde está el límite?
He hecho tres carreras y en principio no me planteo hacer más. Pero otra cosa es el afán de conocimiento. Para mí no tiene límite porque la vida humana es corta y el tiempo que tenemos para conocer es muy limitado.
En su adolescencia ¿era usted el rarito de la clase?
Recuerdo que era muy independiente y solitario. Me consideraba bastante autosuficiente porque me gustaba ir por libre, marcando mi propia agenda como dirían los ingleses. En los recreos de los patios en lugar de estar con los amigos me gustaba pasear y si acaso hablar con los profesores. Quería marcar mi identidad con respecto a lo que consideraba que hacía todo el mundo, pero que yo no entendía por qué había que hacerlo como por ejemplo jugar al fútbol.
¿No cree que hay gente que le puede considerar pedante?
Lo dejo a la elección de cada uno. Cuando uno ve a alguien que no conoce y que lo que hace es demostrar el conocimiento, en parte veo lógico que le pueda considerar pedante, pero también conozco a personas que hacen el juicio contrario.
¿Por qué todos los superdotados llevan gafas?
Yo creo que no todos llevan gafas, pero tendría que verlo.
A parte de estudiar ¿tendrá algún hobbie?
Me gusta pasear, visitar museos, escuchar música clásica, leer, escribir... En general nunca he sido deportista, pero intento desconectar.
¿A qué se quiere dedicar profesionalmente?
Me gustaría combinar docencia, investigación y divulgación. Para mí este sería el plan ideal, pero hay que tener tiempo para uno mismo y para los demás. Creo que en la vida uno se proyecta muchas cosas y luego eso cambia.
¿Cuál es su talón de Aquiles?
A veces, soy una persona muy susceptible a lo que puedan decir los demás para bien y para mal. A pesar de que siempre he intentado ser muy independiente, mi talón de Aquiles es depender muchísimo del juicio de los demás. Eso es una de las cosas en las que tengo que intentar mejorar para tener más confianza en mí mismo.
¿Cómo lleva el peso de la fama?
Me he hecho a la idea y cuando apareces en un medio de comunicación tienes que atenerte a lo bueno y a lo malo. Hay gente muy simpática que te para por la calle para saludarte y en algún caso hay alguno un poco más borde. Todo éxito siempre es prematuro y las críticas sobre uno no se pueden tomar literalmente.
¿Alguna anécdota curiosa?
Cuando volvíamos una vez mi madre y yo de Barcelona después de grabar Crónicas marcianas, un señor abordó a mi madre en el avión para preguntarle si ella había sido abducida para tenerme a mí. Algún periodista también le llegó a preguntar a mi madre si había hecho técnicas de concienciación preparto. A vece,s te encuentras con gente curiosa y extraña.
BIO: Carlos Blanco nació en Madrid el 7 de marzo de 1986. Además de ser políglota, el joven está licenciado en Filosofía, Ciencias Químicas y Teología.


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