La victoria de Clinton en Puerto Rico, un territorio cuyos residentes no pueden votar en las elecciones de noviembre, le dio más combustible a su argumento de que ella es el mejor adversario demócrata ante el republicano John McCain.
Pero los resultados empujaron a Obama más cerca del número mágico de 2.118 delegados necesarios para convertirse en nominado, y el senador por Illinois ya ha volcado su atención a la lucha en las elecciones generales contra McCain.
Las dos últimas votaciones demócratas, donde se disputan 31 delegados comprometidos en los estados de Montana y Dakota del Sur, se llevarán a cabo el martes.
Clinton hizo una fuerte campaña en Puerto Rico, una isla caribeña donde el domingo se disputaban 55 delegados. Obama visitó la isla un día durante la semana pasada.
Con su parte de los delegados de Puerto Rico, Obama está a unos 50 de asegurarse la nominación.
El martes posiblemente aún se quedará corto, pero podría alcanzar el total rápidamente con la ayuda de los aproximadamente 180 superdelegados no comprometidos, funcionarios del partido que pueden apoyar a cualquier candidato.
El domingo Obama obtuvo el apoyo de al menos otros dos superdelegados.
El precandidato superó un obstáculo significativo el sábado cuando una comisión demócrata decidió permitir la presencia de sólo la mitad de los delegados de Michigan y Florida en la convención del partido.
La decisión fue una victoria para Obama, impidiendo que Clinton reduzca su ventaja en delegados.
Clinton había ganado en ambas votaciones, que no fueron aprobadas por el partido nacional debido a una disputa sobre el momento de su realización, y la aspirante exigía que las delegaciones participaran con toda su capacidad de votación.
'Ahora que agregaron a Florida y Michigan, nos estamos acercando al número que nos dará la nominación', dijo Obama en Dakota del Sur, luego del encuentro de la comisión de reglamento.
'Y si lo logramos lo anunciaremos la noche del martes, y creo que incluso si no lo hacemos, este es el fin de la primera temporada', agregó.
Una vez que la larga temporada de primarias concluya el martes, tras cinco meses de votaciones estado por estado, la campaña de Obama espera que los superdelegados rápidamente le brinden su apoyo para poner fin a la campaña.
La campaña de Clinton dijo que planeaba continuar la lucha, posiblemente hasta la convención nacional en Denver, e intentará convencer a los superdelegados con el argumento de que la senadora por Nueva York ganó más votaciones de primarias y que estaría superando a McCain en los estados que los demócratas necesitan ganar.
/Por John Whitesides/. *.


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