David Burnish, un hombre de 47 años, su mujer y sus tres hijos viajaron a Grecia de vacaciones. Pero en el hotel de Kos, la ciudad a la que llegaron, no pudieron realizar todo aquello que tenían pensado, pues todas las actividades de entretenimiento estaban en alemán, idioma que la familia desconocía por completo.
Inmediantamente, según ha recogido el periódico Telegraph, reclamaron, y ahora la justicia les ha recompensado con 750 libras porque el Thompson's Resort inclumplió el contrato al no avisarles de que el recinto estaba clasificado casi exclusivamente para turistas alemanes.
Después de ganar el juicio, Burnish declaro que "quería que Thompson cambiara su anuncio y comenzase a contar la verdad sobre lo que realmente ofrecía".


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